La infraestructura está bajo el control Petrobras, cuya participación de 51% está a la venta. La estatal boliviana YPFB posee el 12% restante

La agencia brasileña antimonopolio, CADE, aprobó la adquisición por parte de la belga Fluxys de la participación de 33,33% de Total Gas & Power Brasil, en en BBPP Holdings, que posee el 29% de Transportadora Brasilera Gasoducto Bolivia-Brasil (TBG), según reporte medios especializados del país vecino.

La decisión se publicó el lunes en el Diario Oficial.

De acuerdo al portal Bnamericas, Fluxys ya poseía el 66,66% de las acciones deBBPP Holdings y una cuota de 8% en TBG que anteriormente era propiedad de EIG Global Partners, la cual adquirió en diciembre de 2020.

Eso significa que ahora poseerá el 37% de TBG.

La empresa belga, según describe este sitio, se centra en proyectos de infraestructura de gas, tiene como principales accionistas a Publigas y Caisse de Dépôt et Placement du Québec (CDPQ), que poseen participaciones respectivas de 77,45% y 19,88%.

Total Gas & Power es 100% propiedad de Total, petrolera francesa que posee activos de exploración y producción de petróleo y gas y proyectos de energía renovable en Brasil. Actualmente la compañía negocia un contrato de suministro de GNL con Compass, parte del grupo Cosan.

TGB opera una red de gasoductos de 2.600km (Gasbol) que traslada gas desde Bolivia hacia Brasil. Actualmente está bajo el control de la estatal brasileña Petrobras, cuya participación de 51% está a la venta.

La estatal boliviana YPFB posee el 12% restante.

“Considerando que Fluxys no tiene otras actividades en Brasil además de la participación en TBG, el acuerdo propuesto no redundará en una superposición horizontal ni una integración vertical entre las partes”, dijo CADE en su fallo sobre la transacción.

El acuerdo llega en un momento en que Petrobras ha estado buscando compradores para su participación de 51% en TBG, luego de informar en diciembre del inicio de un proceso competitivo para la venta del activo, en medio de un amplio programa de desinversiones.

Fuente: El Deber