En 2019, EP Petroecuador despachó a los sectores doméstico, industrial, agroindustrial y vehicular más de 1.198 millones de kilogramos de gas licuado de petróleo (GLP), lo cual representó un 3,5 por ciento de incremento en comparación con el año anterior.Sin embargo, la producción nacional de gas natural es insuficiente para cubrir toda la demanda del país. Se estima que el Ecuador produce menos del 20 por ciento del GLP que consume, por lo que el porcentaje restante debe ser cubierto con importaciones, en su gran mayoría provenientes de México, Venezuela, Panamá, Estados Unidos, Argentina, Perú y Nigeria.

Los centros de refinación ecuatorianos ubicados en Esmeraldas, Shushufindi y La Libertad produjeron el año pasado 166.446 toneladas métricas (TM) de GLP, mientras que el volumen importado fue de 1’011.470 TM. Para este año EP de Petroecuador estima que importará alrededor 998.762 TM de  combustible, a un presupuesto aproximado de 197 millones de dólares, mientras que la producción programada está en 234.193 TM. Aunque, estas cifras están en revisión por el daño registrado en la Refinería de Esmeraldas, en abril pasado, que afectó la capacidad de producción de derivados de petróleo en la planta.

Algo similar aconteció con las refinerías de La Libertad y Shushufindi. La primera, suspendió sus operaciones 14 días por un alto riesgo de contagios de COVID-19 de sus trabajadores, y la segunda, también se paralizó por más de tres semanas por el aislamiento que sufrió luego de la rotura de un tramo del poliducto en el sector de San Rafael. Mientras tanto, la empresa estatal estima que este 2020 la demanda de gas licuado de petróleo a nivel nacional tendrá un incremento del cuatro por ciento.

La razón principal por la que no ha crecido de forma significativa la producción nacional de GLP, afirma Fernando Reyes, vicepresidente del Colegio de Ingeniería, Minas, Petróleos y Ambiental (CIGMIPA), es porque no se ha industrializado el gas que se produce conjuntamente con el petróleo en los campos de la región amazónica y porque se ha preferido importar. “Para potenciar la producción local se requiere dejar de quemar el gas e industrializarlo para obtener GLP”, asegura.

Además, el experto manifiesta que en la planta de gas de Shushufindi en el lapso de 1982 a 2018, apenas se procesaron un poco más del 11 por ciento del gas extraído. “La planta opera casi a la mitad de su capacidad de procesamiento que es 25 millones de pies cúbicos de gas”, afirma.

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo del 2019, en el Ecuador los subsidios a los combustibles y la electricidad  representan el siete por ciento del gasto público anual. Se estima que el año pasado el Estado perdió cerca de 200 millones de dólares por el subsidio de GLP.

Actualmente, hay 2.468 depósitos de distribución de gas de uso doméstico en el país, los cuales comercializan el cilindro a 1,60 dólares en bodega y hasta en 3,50 dólares a domicilio.

Con el objetivo de hacer respetar los precios oficiales y evitar el contrabando del producto, a inicios de este año el Gobierno Nacional estableció que los distribuidores deben emitir facturas electrónicas por la comercialización de cada cilindro.

La medida ha generado serios inconvenientes, puesto que no fue comunicada con anticipación, lo que ha afectado directamente al desenvolvimiento de la actividad, afirma el presidente de la Asociación de Distribuidores de Gas Licuado de Petróleo (Asodigasp), Iván Cartagena.

“El SRI debió realizar la difusión necesaria de este nuevo mecanismo de facturación a la ciudadanía en general, cosa que hasta el momento no lo ha hecho, esto ha provocado un rechazo en los usuarios que se niegan a proporcionar sus datos para la emisión de la factura”, señala.

Asimismo, se queja de que el cilindro de GLP no ha variado en más de veinte años, por lo que cree que es urgente fijar una nueva estructura tarifaria acorde a las necesidades que demanda su actividad económica.

Fuente: Vistazo – Ecuador